"Podríamos planear un asesinato o comenzar una religión."
El siguiente blog tiene por objeto pedir la gracia sacramental de la transubstanciación de las especies eucarísticas. Entendiendo el pensamiento como epifenómeno y el escribir como su hipostasía. Pasma pensar con que sencillez y seguridad se pide aquí un milagro tan estupendo. Además, por si fuera poco, es el único blog que gracias al sistema patentado de rayos Phi, mientras lo lees, te pone moreno.
Cáspita!
¡Cáspita!
MISTERIO.
Lo importante no es si existe lo misterioso (lo oculto) sino su posibilidad. Lo importante es que existe esa posibilidad, que nunca desaparece. Siempre estará ahí, haciendo del misterio una necesidad. Lo importante es que por muchas respuestas que encontremos siempre habrá nuevas preguntas. Que exista la posibilidad del misterio, es lo misterioso.
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LOS POETAS Y LOS GATOS Y POR POCO LA VENTANA.
A mi los gatos me joden bastante. Tuve la típica conversación sobre gatos con un amigo que tiene uno. Era inevitable que me acabase diciendo: "Es que son muy independientes." "Si son tan independientes, le digo yo, que se busquen un trabajo. Y que contribuyan con un sueldo a la casa."
Han conseguido, presumiendo de independientes, vivir a costa de todos los incautos que, mientras alardean de lo autónomos que son sus gatos, los mantienen. Es precisamente esa petulancia, ese no necesitar a nadie, lo que me revienta en ellos. Será porque es lo que a mí me falta, esa arrogancia que empieza por ignorarnos, quitándonos la posibilidad de cualquier respuesta, y acaba olvidándose de nosotros. Eso es lo que me falta a mí, olvidarme de los demás, y, cortesmente, mandarlos al carajo. (No puedo. No puedo, mecachis).
Han conseguido, presumiendo de independientes, vivir a costa de todos los incautos que, mientras alardean de lo autónomos que son sus gatos, los mantienen. Es precisamente esa petulancia, ese no necesitar a nadie, lo que me revienta en ellos. Será porque es lo que a mí me falta, esa arrogancia que empieza por ignorarnos, quitándonos la posibilidad de cualquier respuesta, y acaba olvidándose de nosotros. Eso es lo que me falta a mí, olvidarme de los demás, y, cortesmente, mandarlos al carajo. (No puedo. No puedo, mecachis).
A los poetas (y a personas sensibles y muy autosuficientes) les gustan los gatos, nadie sabe por qué. Y también les gusta que nos enteremos de que les gustan los gatos, como mostrando una unión entre ellos que nos deja al margen de algo importante que nunca alcanzaremos a comprender. Que chachi son ellos, sus mascotas, y la relación que los une. Yo nunca estaré a la altura.
Yo no soy autosuficiente como un gato, pero si soy muy sensible, y ahora siento que la ventana no estuviese un poco más hacia la derecha, porque así la pared no nos impediría comprobar que, como los gatos son tan guays, siempre caen de pie. O no.
Lateralvision
Arte callejero.
Mientras caminaba por el Paseo Marítimo se preguntaba, ¿en qué se parece una pota, una mascada, el vómito de un adolescente, a un rosetón gótico?.
Delante de cada tres o cuatro bancos, que se reparten a lo largo del Paseo, se veía su correspondiente vómito bordado en el suelo. En esa zona aireada vertían los adolescentes, entre sus piernas, la expresión más plástica que alcanzaban después de una noche de demasiado alcohol. Y el ácido dejaba grabado en el suelo para el resto de la semana, por mucho que se limpiase, una rosa de los vientos, justo en el sitio, donde habían perdido el norte.
Delante de cada tres o cuatro bancos, que se reparten a lo largo del Paseo, se veía su correspondiente vómito bordado en el suelo. En esa zona aireada vertían los adolescentes, entre sus piernas, la expresión más plástica que alcanzaban después de una noche de demasiado alcohol. Y el ácido dejaba grabado en el suelo para el resto de la semana, por mucho que se limpiase, una rosa de los vientos, justo en el sitio, donde habían perdido el norte.
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TÓTUM REVOLÚTUM.
A Olga mi madre le parecía Rocio Dúrcal. A Elba Olga le parecía Carmina Ordoñez. A Yolanda Elba le parecía Cher. Yolanda se creía Winona Ryder y a mí me parecía Juliette Lewis. Yo a todas les parecía Johnny Depp. Así que entre tanto sursuncorda, tanta imaginería cutre, las mandé al carajo a las cuatro.
El Universo visto como una máquina de Rube Goldberg (cuesta arriba).
Aristóteles dio el primer empujoncito cuando escribió en el libro XII de su metafísica sobre la idea de un Primer Motor. Galileo tiró la siguiente pieza, movió el siguiente engranaje que convertiría al Universo en un evento mecanicista, el inmenso mecanismo preciso que reducía nuestra libertad a una apariencia, nuestra conducta a un determinismo de ruedas dentadas. Newton lo pasó a limpio.
Pero resulta que me viene la sospecha de que el Universo, aún siendo un artilugio gigantesco, articulado de pequeños átomos como resortes, no es ese mecanismo preciso y ajustado, el reloj sin relojero, sino una estrambótica, compleja y rebuscada máquina de Rube Goldberg.
Pero resulta que me viene la sospecha de que el Universo, aún siendo un artilugio gigantesco, articulado de pequeños átomos como resortes, no es ese mecanismo preciso y ajustado, el reloj sin relojero, sino una estrambótica, compleja y rebuscada máquina de Rube Goldberg.
Lo que pasa con el Universo, es que por mucho que descorramos todas las cortinillas (velo de Isis, tupido velo, malla de Brahma, incertidumbre cuántica...) nunca aparecen los créditos.
Todo es una puta broma, todo es de casualidad. (La Polla Records)
Kiismo en Monte Alto, ser y sustancia.
Una vez estaba en la playa de Las Amorosas, delante de mi casa, tomando el Sol con Elba. La playa estaba casi vacía y cerca de nosotros sólo, tumbado en su toalla, un kie* de MonteAlto. Entonces aparece en la lejanía de la cuesta que baja a la playa, un tipo que también venía a tomar el Sol. Cuando el kie que teníamos cerca lo ve, le pregunta a gritos: “¿Y la ja* y el chuquel?*” El otro le responde: “Los dejé en el quel*”
No sé que me admiraba más: la equiparación del perro con la novia en un mismo grupo, partícipes los dos del mismo estatus en las categorías del ser, o que fuesen susceptibles -si la ocasión lo requería- de ser dejados en casa, sin más. Y entre el estupor que me producía la suma facilidad con la que el ki había unido a los dos, perro y novia, en una misma sustancia ontológica, yo envidiaba sin embargo en esos momentos no tener un perro para poder dejarlo con Elba también en casa, para que no acabase dándose la posibilidad de que fuese Elba la que finalmente me dejase a mí.
Este estimable sucedido me sirvió para rimar estos pareados, que luego aumenté para escribir mi magna obra Grande Himno de Monte Alto: Los de Monte Alto nos llamamos montealtivos.
No sé que me admiraba más: la equiparación del perro con la novia en un mismo grupo, partícipes los dos del mismo estatus en las categorías del ser, o que fuesen susceptibles -si la ocasión lo requería- de ser dejados en casa, sin más. Y entre el estupor que me producía la suma facilidad con la que el ki había unido a los dos, perro y novia, en una misma sustancia ontológica, yo envidiaba sin embargo en esos momentos no tener un perro para poder dejarlo con Elba también en casa, para que no acabase dándose la posibilidad de que fuese Elba la que finalmente me dejase a mí.
Este estimable sucedido me sirvió para rimar estos pareados, que luego aumenté para escribir mi magna obra Grande Himno de Monte Alto: Los de Monte Alto nos llamamos montealtivos.
Tomando el Sol en Las Amorosas
aparece un kie de entre las rocas
le dice a otro que estaba a mi lado
algo gritando y nada alterado:
“Oye neno ¿la ja y el chuquel?”
contesta el otro: “Los dejé en el quel”
con algo de envidia y algo turbado
quedo pensando en lo que ha pasado:
con que concisión y facilidad
reúne la aparente dualidad
y hace, con precisión armoniosa,
de perro y novia la misma cosa
que si lo imponen las circunstancias,
ya que entre novia y can no hay distancias,
mientras él está al Sol torrado
el dúo queda en casa aparcado.
***
*Ki o kie: Espécimen autóctono de MonteAlto de aires chulescos y bravuconadas, dignas en el fondo de movernos a la ternura.
*Ja: Novia.
*Chuquel: Perro.
*Quel: Casa.
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ELBISIMA
Hoy mirando el poster que tengo de Elba colgado en mi casa como un emblema de no sé qué, que fue, me acerqué mucho a resolver el misterio de su mirada.
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