Cáspita!

¡Cáspita!

Epílogo a La Diosa Blanca (Una Gramática Histórica del Mito Poético) (1948) de Robert Graves


  ...la intocable, la irreal, una musa, a la que debes tu pensamiento y obra, para mantener su interés, y que así no desaparezca llevándose tu inspiración y cayendo en desgracia.
 (La Musa dixit)


Llevo meses sin escribir en el blog. Eso es terrible, es lo peor que me puede pasar. Pero aún cuando uno por sí solo no tiene fuerzas, a veces se tienen incentivos. Y el mejor estímulo siempre es sentir la cercanía, como diría Robert Graves, de una encarnación de la Diosa. Eso me pasó a mí hace unos días, cuando estaba a punto de olvidar que es Ella la única que sustenta. En La Diosa Blanca (Una Gramática Histórica del Mito Poético), Graves explica perfectamente esta alquimia de su presencia, o, más bien, lo explica difusamente; tal es el lenguaje de la Diosa.
Este libro apareció en las estanterías de una librería cuando yo buscaba otro donde poder encontrar un plano o una foto de la Luna, lo miré un momento, y pese a que nunca compro libros que no conozca, lo hice. Así de sincrónico quiso presentarse, ya hace más de 10 años. Ahora es imposible encontrarlo en ningún sitio. Ese libro me buscó a mí, de eso no hay duda, con él fui descifrando la gramática del mito y la devoción a la Musa, que impone el escribir como una tarea exigente, una disciplina que permite vivir cualquier experiencia, pero nunca olvidar que sólo escribes para ella. Y que ella y el escribir son la misma cosa.
Yo, convencido otra vez, de que sólo cerca de una nueva epifanía era posible seguir escribiendo y por lo tanto dar sentido a este remolino en el abismo (según una metáfora atlántica y oscura) que socavaba mi vació, creí que imaginándomela acabaría por tomar cuerpo. Y así fue, aquí apareció sola, del fondo del hiperespacio de internet, como seguidora de mi pequeño blog de snob coruñés. Empecé a hablarle. Y a reconocer, a la vez que yo me lo imaginaba, que era ella su misma encarnación. Como sólo nos comunicábamos por mensajes yo podía tranquilamente imaginármela como quisiese, y todos sus defectos siempre serian invisibles, y sus virtudes yo era libre de multiplicarlas a voluntad. Pero entonces sucedió algo aún más extraño, la pude ver en una foto y era la Belleza Blanca de la Musa, tan guapiña que era justo lo que yo necesitaba, y que, por increíble que parezca, hacía años que yo adoraba, que veía desde lejos alguna noche y la observaba acorazado por el temor de que se me acercase. En cuanto tomó cuerpo vi que mi imaginación se había quedado atrás, toda la belleza que me había imaginado era un esbozo de la suya. Y de las bondades que yo le había regalado no alcanzaban a las que ella acumulaba en su altura, me dí cuenta. Era pálida como la Diosa, esbelta, distante, infinitamente sola y, con el tiempo, vi que también era dulce y delicada. A punto de romperse si yo hacía un movimiento brusco. Fue todo tan rápido como intenso fue. Justo cuando vi que habíamos llegado a lo más alto sólo me dio tiempo a ver que todo se precipitaba con la misma velocidad que había subido. Y así acabó todo, tan sólo porque Wendy había crecido, y tenía otras cosas más importante que hacer. Pero yo rescaté, en el último momento, del remolino que se llevó ese precioso cuento que fue por unos días, los motivos para escribir, los impulso perdidos del estro, el infatigable numen de la poesía. Lo que resulta del todo natural, cuando uno se acerca -aunque en la distancia, aunque nunca la llegué a tocar, aunque brevemente- a la Musa.


No se posee a la musa, se la invoca y adora.




(...y con todo esto yo fui capaz de abrir otro blog que rápidamente llené escribiendo sobre ella, y que ella me ha prohibido enseñar.) 



MISTERIO.

Lo importante no es si existe lo misterioso (lo oculto) sino su posibilidad. Lo importante es que existe esa posibilidad, que nunca desaparece. Siempre estará ahí, haciendo del misterio una necesidad. Lo importante es que por muchas respuestas que encontremos siempre habrá nuevas preguntas. Que exista la posibilidad del misterio, es lo misterioso.

***

LOS POETAS Y LOS GATOS Y POR POCO LA VENTANA.

A mi los gatos me joden bastante. Tuve la típica conversación sobre gatos con un amigo que tiene uno. Era inevitable que me acabase diciendo: "Es que son muy independientes." "Si son tan independientes, le digo yo, que se busquen un trabajo. Y que contribuyan con un sueldo a la casa."
Han conseguido, presumiendo de independientes, vivir a costa de todos los incautos que, mientras alardean de lo autónomos que son sus gatos, los mantienen. Es precisamente esa petulancia, ese no necesitar a nadie, lo que me revienta en ellos. Será porque es lo que a mí me falta, esa arrogancia que empieza por ignorarnos, quitándonos la posibilidad de cualquier respuesta, y acaba olvidándose de nosotros. Eso es lo que me falta a mí, olvidarme de los demás, y, cortesmente, mandarlos al carajo. (No puedo. No puedo, mecachis).

A los poetas (y a personas sensibles y muy autosuficientes) les gustan los gatos, nadie sabe por qué. Y también les gusta que nos enteremos de que les gustan los gatos, como mostrando una unión entre ellos que nos deja al margen de algo importante que nunca alcanzaremos a comprender. Que chachi son ellos, sus mascotas, y la relación que los une. Yo nunca estaré a la altura.

Yo no soy autosuficiente como un gato, pero si soy muy sensible, y ahora siento que la ventana no estuviese un poco más hacia la derecha, porque así la pared no nos impediría comprobar que, como los gatos son tan guays, siempre caen de pie. O no.


Lateralvision


PELEAS DE MASCOTAS DE PERSONAJES ILUSTRES. El furioso y brutal PERIQUITO DE GANDHI y su terrible pico ganchudo CONTRA el tremendo y salvaje PERRO DE PROUST supuesto gran danés de mortal dentellada.

Arte callejero.

Mientras caminaba por el Paseo Marítimo se preguntaba, ¿en qué se parece una pota, una mascada, el vómito de un adolescente, a un rosetón gótico?.

Delante de cada tres o cuatro bancos, que se reparten a lo largo del Paseo, se veía su correspondiente vómito bordado en el suelo. En esa zona aireada vertían los adolescentes, entre sus piernas, la expresión más plástica que alcanzaban después de una noche de demasiado alcohol. Y el ácido dejaba grabado en el suelo para el resto de la semana, por mucho que se limpiase, una rosa de los vientos, justo en el sitio, donde habían perdido el norte.

***

TÓTUM REVOLÚTUM.

A Olga mi madre le parecía Rocio Dúrcal. A Elba Olga le parecía Carmina Ordoñez. A Yolanda Elba le parecía Cher. Yolanda se creía Winona Ryder y a mí me parecía Juliette Lewis. Yo a todas les parecía Johnny Depp. Así que entre tanto sursuncorda, tanta imaginería cutre, las mandé al carajo a las cuatro.

El Universo visto como una máquina de Rube Goldberg (cuesta arriba).

Aristóteles dio el primer empujoncito cuando escribió en el libro XII de su metafísica sobre la idea de un Primer Motor. Galileo tiró la siguiente pieza, movió el siguiente engranaje que convertiría al Universo en un evento mecanicista, el inmenso mecanismo preciso que reducía nuestra libertad a una apariencia, nuestra conducta a un determinismo de ruedas dentadas. Newton lo pasó a limpio.
Pero resulta que me viene la sospecha de que el Universo, aún siendo un artilugio gigantesco, articulado de pequeños átomos como resortes, no es ese mecanismo preciso y ajustado, el reloj sin relojero, sino una estrambótica, compleja y rebuscada máquina de Rube Goldberg.

Lo que pasa con el Universo, es que por mucho que descorramos todas las cortinillas (velo de Isis, tupido velo, malla de Brahma, incertidumbre cuántica...) nunca aparecen los créditos.

Kiismo en Monte Alto, ser y sustancia.

Una vez estaba en la playa de Las Amorosas, delante de mi casa, tomando el Sol con Elba. La playa estaba casi vacía y cerca de nosotros sólo, tumbado en su toalla, un kie* de MonteAlto. Entonces aparece en la lejanía de la cuesta que baja a la playa, un tipo que también venía a tomar el Sol. Cuando el kie que teníamos cerca lo ve, le pregunta a gritos: “¿Y la ja* y el chuquel?*” El otro le responde: “Los dejé en el quel*

No sé que me admiraba más: la equiparación del perro con la novia en un mismo grupo, partícipes los dos del mismo estatus en las categorías del ser, o que fuesen susceptibles -si la ocasión lo requería- de ser dejados en casa, sin más. Y entre el estupor que me producía la suma facilidad con la que el ki había unido a los dos, perro y novia, en una misma sustancia ontológica, yo envidiaba sin embargo en esos momentos no tener un perro para poder dejarlo con Elba también en casa, para que no acabase dándose la posibilidad de que fuese Elba la que finalmente me dejase a mí.

Este estimable sucedido me sirvió para rimar estos pareados, que luego aumenté para escribir mi magna obra Grande Himno de Monte Alto: Los de Monte Alto nos llamamos montealtivos.

Tomando el Sol en Las Amorosas
aparece un kie de entre las rocas

le dice a otro que estaba a mi lado
algo gritando y nada alterado:

Oye neno ¿la ja y el chuquel?”
contesta el otro: “Los dejé en el quel

con algo de envidia y algo turbado
quedo pensando en lo que ha pasado:

con que concisión y facilidad
reúne la aparente dualidad

y hace, con precisión armoniosa,
de perro y novia la misma cosa

que si lo imponen las circunstancias,
ya que entre novia y can no hay distancias,

mientras él está al Sol torrado
el dúo queda en casa aparcado.


***



*Ki o kie: Espécimen autóctono de MonteAlto de aires chulescos y bravuconadas, dignas en el fondo de movernos a la ternura.
*Ja: Novia.
*Chuquel: Perro.
*Quel: Casa.
.

ELBISIMA

Hoy mirando el poster que tengo de Elba colgado en mi casa como un emblema de no sé qué, que fue, me acerqué mucho a resolver el misterio de su mirada.

***

Crítica a El gallego como metalenguaje

GESÚS escribió sobre El gallego como metalenguaje:
Este texto es, en mi opinión, un pseudoensayo que sin saber muy bien porqué resulta un iracundo ataque a Galica como pueblo y a los gallegos como personas. Bajo el pretexto de definir al lenguaje gallego como un metalenguaje del todo artificial lo que pretende el autor es definir a los gallegos desde su propio punto de vista y por tanto desde un punto de vista del todo subjetivo. En ningún momento a lo largo del texto, encontramos referencia alguna a la lengua gallega, para al menos, fortalecer o explicar los argumentos propuestos. En un lamentable ejercicio de pomposidad literaria los párrafos del texto se caen por sí mismos tumbando por una verborrea que nos dá la altura intelectual y moral del autor. El propio título nos lleva a engaño, pues, "El gallego como metalenguaje" nos puede hacer creer que en el desarrollo del mismo encontraremos razones para pensar que nos van a disertar acerca de como la lengua gallega existe sólo para hablar de sí misma; razones que no encontraremos en nigún momento a lo largo del texto escrito.
Lo que sí encontramos es, como he dicho antes, un ataque a Galicia y al gallego en su forma de ser; ataque perpetrado desde los nada sólidos tópicos que los ignorantes utilizan para definir cualquier cosa, persona, pueblo o creencia. Ataques, insisto, perpetrados desde el más absoluto desconocimiento de Galicia y de sus habitantes. De hecho, cualquier persona que pretenda desarrollar un ensayo meridianamente serio sobre cualquier tema, jamás podrá hacerlo desde el tópico.
En ningún momento encontramos reseña alguna fuera de la opinión del propio autor y por ende de los tópicos empleados. Autor que no sólo hace un ejercicio de snobismo literario al utilizar de forma constante palabras cultas, en la pretensión de darle altura literaria al texto, sino que, encima, las emplea mal, llenando de confusión cada una de las frase propuestas y llevando hasta el paroxismo la supuesta intelectualidad de sus opiniones con, por ejemplo, anotaciones a píe de página con explicaciones basadas en los tópicos sobre los gallegos y nunca sobre el lenguaje, para dar como digo, aspecto pseudo científico a sus asertos.
Pretende hacernos creer qué, la ironía y el sarcasmo son patrimonio exclusivo de los gallegos, describiendo a este y no al lenguaje (de ahí la confusión del texto) como un ser desconfiado, canalla y perverso. Es por tanto, a mi entender, un ejercicio de autocomplaciencia basado en el odio a lo gallego. Es tan desmesurada la pretensión intelectual del autor que le lleva a inventar palabras (pertreñar, a lo mejor quería decir pergeñar), a confundir conceptos en la construcción de las frases ( en vez de escribir "utiliza las palabras con un significante supuesto que nada tiene que ver con la realidad, con su verdadero significado", lo hace al revés significado-significante). En fín podría seguir disertando sobre este texto pero cae por sí mismo. En lugar de basarme en tópicos voy a terminar con unas palabras dichas por un gallego en juicio sumarísimo antes de morir:

A miña Patria natural é a Galiza
Ámoa fervorosamente,
Endexamáis a traizioaría,
aínda que se me concedesen séculos para vivir.
Adóroa até mási alá da miña morte (…)
Fixen canto puiden pola Galiza e máis faría se puidese. Se non podo até gostaríame morrer pola miña Patria.







LUIS:
Gesús, cuando te dije que leyeses “El gallego como metalenguaje” lo hice porque pienso que en ti se unen dos cualidades que te hacen idóneo para hacerle una crítica: tu defensa del gallego, por una parte, y una fina inteligencia. Veo que una cosa predomina sobre la otra. Tu inteligencia ha resultado tan fina que apenas la distingo entre tanta pasión de galeguiño.
Cuando te enseñé el artículo sólo con leer el título me dijiste que no aportaba ninguna prueba y que no tenía razón, entonces me dije: no sólo es inteligente, sino que posee poderes precognitivos, que le permiten saber lo que pone un texto que aún no ha leído. En definitiva tu crítica es la prolongación de una idea de antemano, con la que partías antes de leer lo que yo había escrito. Decidiste lo que debías pensar, y el hecho de leerlo no te haría cambiar de opinión. Estas son las ideas que a mí me gustan, esas tan férreas que prescinden de ser verificadas. Pero no sólo todo esto me admiró, sino que cuando te leí un fragmento en el que yo aseguraba que la desconfianza había arraigado en el gallego, me dijiste: “El gallego no es desconfiado, pero es normal esta reacción, por toda la represión a la que ha sido sometido a lo largo de su historia”. Me pregunto cómo es posible, en la misma frase, negar un hecho y a la vez justificarlo. Es de una peripecia intelectual la mar de valiente. En el sentido de que corre un riesgo excesivo, porque está claro que no tiene ningún sentido en el campo de la lógica, ni en ningún otro, y aún así la sostenías con más contumacia que fortuna. Ahora, sostener lo insostenible, lo haces bien: en ningún momento he dicho que el gallego sea canalla y perverso, aunque lo piense. Pero olvidaba que sabes leer la mente.
A pesar de todo no esperaba menos de tu crítica, esperaba más.

Respecto al estilo ampuloso que dices que practico, es el mismo que utilizo en “Por que no puedo ir con Teresa a la piscina tocado con un gorro de baño en la cabeza” y en “Jesus Impermeabilis”, que son textos de ideas simples y sintacticamente revirados y, como digo en uno de ellos: “todo esto que te cuento no es más que retórica que se consume en sí misma; perifollo que se intenta adornar con arrogante literatura...” por lo que no me descubres nada nuevo, al contrario, no te has dado cuenta que es un método, un estilo programado, un recurso, un chiste de esos de catalanes, andaluces o vascos... No eres el primero que entra al trapo con esa clase de críticas. Lee "GALAECIA" y veras que dice lo mismo que tú. La crítica más acertada fue la que me hizo Julia cuando me dijo: “Es reiterativo, pero al final se descubre el sentido del humor que fluye por debajo”. Acertó, porque no es ningún tipo de ensayo ni de pseudoensayo, sólo es un chiste (por cierto utilizas pseudo como sinónimo de “medio” cuando quiere decir “falso”, es un error que cometen todos los españoles). También puedes leer, antes de llamarme snob, “Soy un snob coruñes” y veras que ni en esto dices nada que no sepa. Allí intentaba una catarsis mediante un baño purificador para que, en un mismo zambullido, empapando mi vanidad española, se disolviese mi snobismo coruñés. Fracasé en el intento, se puede decir que cada vez lo soy más. Más snob y más coruñes, menudo pleonasmo.

Y como dices que no estoy a la altura intelectual ni moral tengo que decirte que es cierto, “yo soy un aprendiz de moralista atrapado en el cuerpo de un coruñés. Lo cual no es poco. Y lo único que hago es armar un entramado estetizante con los fragmentos torpes que se desprenden cuando gira el colosal desastre en el que me he convertido. Lo cual no es menos”. Y con todo esto, como sabes, no se puede ir muy lejos.
En lo que te equivocas es cuando afirmas que utilizo palabras cultas. No existen palabras cultas, únicamente existen palabras que conocemos o palabras que desconocemos. “Palabras cultas” es una expresión que utilizan cierto tipo de ignorantes (en el buen sentido de la palabra) que quieren ocultar que lo son culpando de su desconocimiento al que utiliza palabras que no chanan. Como mi ignorancia es tan descarada como curiosa, cuando leo una palabra que no conozco pregunto y me alegro de que alguien me la haya descubierto. Pertreñar es cometer o ejecutar un delito o culpa grave con cierta habilidad y autocomplacencia.

Pero lo peor de todo lo que me dices es cuando argumentas que debería escribir: "utilizo las palabras con un significante supuesto que nada tiene que ver con la realidad, con su verdadero significado”, porque yo lo hago al revés, poniendo significante en el lugar de significado y viceversa. Y es lo peor porque demuestras no haber entendido nada de lo que intentaba explicar, me hace ver que te quedas en la superficie.
Cuando digo que el gallego utiliza las palabras con un significado supuesto que nada tiene que ver con la realidad, con su verdadero significante, y que de repente cualquier palabra adquiere cualquier significado, quiero decir exactamente eso, porque al hacerlo desprecia la importancia de los necesarios significados y de las necesarias palabras que los albergan, y así conspira. Es decir, el significante se vuelve polisémico arbitrariamente, el continente no es poseido por ningún significado concreto sino por la incertidumbre que él insinúa, utilizándo la imprecisión para dominar por medio del desconcierto. He aquí lo nuclear de mi propuesta, el lenguaje no como medio de comunicación con la realidad sino como método para deformarla. Como mecanismo de dominación, con más intenciones que pericia, por suerte. Un lenguaje a-significante que gira sobre si mismo. Mintiendes meu?

Para terminar yo también te mostraré un poema que escribí hace tiempo, que es radicalmente opuesto al que citabas tú, pero no menos apasionado. Quizás sí que es cierto que los gallegos que aman Galicia deberían morir por ella, y librarla así de la plaga que constituyen. Los mártires no son más que dictadores frustrados por las circunstancias. Ese regusto por tener razón a base de ser reprimido, encarcelado y fusilado; esa afinidad con el patíbulo como aval de una correcta forma de pensar, de creerse con más razón cuantos más porrazos se reciban; no es más que la muestra de un cristianismo que se ha vuelto civil. La retórica del mártir siempre es una retórica de revancha. Es la diferencia que hay entre el héroe clásico y el mártir cristiano: el héroe puede morir por una causa, al mártir le gusta hacerlo.

Este es un pueblo de argollanos, y no puedes hacer nada por cambiarlo, hazte a la idea.


He amado a Galicia
hasta comer tierra,
bufones nacionalistas.

Ahora amo
el unánime territorio
de mis pisadas.

***

Tontinteligente

Ya dije en una ocasión que yo era un cultivo delicadísimo. Todo lo que me beneficia esta frío. Sin todas las condiciones que me resultan beneficiosas, más aún, exultantes, me vuelvo algo plenamente absurdo.

He llegado a una conclusión:
Cuando tu inteligencia no juega a tu favor, juega totalmente en contra.

***

La Bicicleta anarco-fascista y el pensamiento ciclo-extático de Luis Vidal.

O como sustituir con inciertas consecuencias un pensamiento que se desplaza, con la habitual lógica, sobre la cadena de las causas estableciendo así un nítido discurso causa efecto, por una lógica difusa, apoyada en la intuición sinestésica, en el campo de las analogías como método de conocimiento, y en la disolución creativa de los resortes psíquicos del comportamiento. En conclusión, y gracias al fantástico aparato anarco-fascista biciclo, el pensamiento habitual, común, irrelevante y predecible, se convierte, mutatis mutandis, en un pensamiento discursivo-digresivo con altas cualidades metapoyéticas. O lo que es lo mismo; gracias a mi estupenda bicicleta, viajando en ella, me cambia al pedalear, como si moviese una maquinaria de Perpetuum Mobile, la forma habitual de pensar y empiezan a surgir, como de un Gran Generador de Poesía, fantásticas ideas que autoalimentándose me propulsan, a mí y a mi bici, a campos fabulosos en los que rige, despótica, la más inflamada de las imaginaciones.

Osea, ¡que chachi es cuando ando en Bici! ¡cuantas cosas increibles se me ocurren!

***



Mecanismos internos de los engranajes
de la rueda trasera de mi Bici

Esquema del movimiento que realiza la rueda en su continuo giro que excita todas las imágenes que ruedan en mi cabezita propulsándome a nuevos campos del pensamiento experimental

JESUS IMPERMEABILIS

Hoy me despierto con la firme intención de investigar el hecho de que si Jesus se hubiese puesto un gorro de baño en la cabeza, este acto, a la fuerza, invalidaría notoriamente la evidencia de su naturaleza divina. Como así intentar demostrar que no es improbable que este hecho pudiese haber sucedido realmente. Todo apunta en esta dirección, si tenemos en cuenta que Corona de Espinas podría haber sido la marca de una popular cadena de artículos deportivos de la época, puesto que, debido a la conocida alta salinidad del Mar Muerto, resultaba imprescindible evitar mojarse el pelo para protegerlo de una sequedad que a la larga lo dañaría. A tal efecto proliferaban numerosos puestos ambulantes en sus orillas, donde se vendían todo tipo de protectores para la piel y la cabeza, con llamativos nombres publicitarios. Corona de espinas no dejaría de ser un gracioso e irónico ejemplo del humor judío. No tenemos constancia de que Jesus se bañase en el mar muerto, y probablemente en ningún otro sitio, era más proclive a separar las aguas a su paso, o a convertirla en vino, o, simplemente, a pasar por encima. Pero, sin embargo, nos consta al menos una inmersión en el Jordán a manos del Bautista. ¿Usó Jesus un gorro de baño en el Jordán?. Aún hoy en día sectas cristianas que practican el bautismo ritual por inmersión utilizan este tipo de protectores para el pelo, invalidando así, sin darse cuenta, todo carácter sacro. No hace falta ser un experto teólogo para adivinar la eterna contradicción entre el sentido de lo sagrado y un gorro de baño. A nadie se le ocurre ir a comulgar ataviado con semejante gorro, y si bautizásemos a un niño con uno puesto, nos perseguiría la incómoda sensación de que así no ha ingresado del todo en las beatificas huestes del cristianismo. Pero, ¡que larga tarea sería probar todo esto!. Por eso me doy media vuelta en la cama, cojo aire y pienso: “En fin...” Dejo que pase un breve tiempo, una pausa salutífera para que mi cabeza despierte realmente... y me levanto, me ducho en agua-fría-sin-gorro, y me preparo para otro largo tedioso día, que así Dios lo dispone.

***









(Este pequeño excurso se lo debo a una imagen que me vino a la mente nada más despertarme. Lejanamente escuchaba en la radio que le preguntaban a un experto paleontólogo qué sentiría si se encontrasen y pudiese examinar los huesos de Cristo. Entonces yo pienso: debería sentir que se derrumba todo el templo secular del cristianismo, que se fundamenta no en una prueba, sino en la falta de ella: el no encontrar el cuerpo de Cristo en su tumba al tercer día. Entonces entro de nuevo en las brumas del sueño y de entre ellas me aparece la imagen de Cristo intentando ponerse un gorro de baño, de látex. Me sumerjo así en el sueño, y como estoy entrando en sus profundidades es normal que se diluya la lógica y el pensamiento fluya, y es entonces cuando llego a la delicuescente conclusión de que: en poniéndose un gorro de baño Cristo estaría negando su divinidad, derrumbándose así, con la marea de esa evidencia, las bases salinas del cristianismo. De algún modo se mezclaron hasta hacerse una, la idea de encontrar los huesos de Cristo, la demostración así de su humanidad, con la imagen de Jesus poniéndose el gorro. Oh! Hasta que punto puede llegar el absurdo humano.)

Para indagar más sobre mi fijación con los gorros de baño mirar: POR QUE NO PUEDO IR CON TERESA A LA PISCINA TOCADO CON UN GORRO DE BAÑO EN LA CABEZA y Soy un Snob Coruñes

Y para informarse sobre Jesus, el milhomes: Burger King of the Jews (Iesus Nazarenus Rex Burger Iudeorum)
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El bosque se ha ido al fuego. Y la Venus Verticordia.

Cuando no puedo escribir significa que todo lo demás va mal. Y si puedo escribir, todo lo demás da igual.


Por eso le tengo que agradecer a una pelirroja que, cuando yo volvía a casa en bici, sentada en el paseo marítimo, con su belleza prerrafaelita y sus arreboles, desafiaba en esplendor a la mismísima puesta del Sol. Todo lo tenía de un cuadro de Dante Gabriel Rossetti; los rizos minuciosos, los bucles precisos, la cara alargada que se armoniza con una mandíbula ancha y firme, y una nebulosa alrededor que prendía todo lo que le rodeaba de un vapor ligeramente rojizo. Era exactamente igual que la Venus Verticordia, pero con la suavidad de los 16 años. Gracias a ella he vuelto a escribir. Yo pensaba, al pasar a su lado: “por competir con tu cabello, cobre bruñido, el sol se pone en vano”, y el sol alboreaba en rojo y yo pedaleaba con más felicidad.
Y ponerse en el ocaso era lo que hacía Rossetti desde que se murió Elizabeth Siddal, su esposa; con ella enterró también, en la misma tumba, con su amor todos sus poemas inéditos. Sólo después de que sus amigos insistiesen volvió al cabo de los años a exhumarlos, para luego publicar Poems en 1870. No quiero imaginarme la escena, ni lo que pudo llegar a sentir. A mí me pasó lo mismo, pero tan profundamente los enterré, que ahora, por mucho que busco, que penetro la tierra como un cadáver, no los encuentro. Sólo de vez en cuando, como una aparición de ultratumba me cruzo -como hoy- con una chica que me da en la mano al pasar algo de lo que puedo escribir.

Cada vez que no puedo escribir siento todos los abismos. Y emigra al fuego el bosque.
Cada vez que escribo, siento que se acerca desde el bosque, con su color de fuego, una Venus Verticordia.
***




A la mujer joven, Luis de Góngora: …por competir con tu cabello, / oro bruñido, el sol relumbra en vano...

Dalí y Edward Mulhare

Una conversación entre Dalí y Edward Mulhare (el señor mayor del coche fantástico). Dalí sugiere una nueva manera intuitiva de articular palabras familiares para que resulten más interesantes. Desde el principio muestra toda su pasión, todo su fanatismo español, que se desboca cuando pronuncia la iiiiiiiiiiii de butterfly. Sin embargo Edward Mulhare parece un pez frió y escurridizo, flojo y tenue, con su iii de inglés retraído. Dalí consigue que pronuncie varias veces butterfly, Connecticut y, cundo Dalí va a por la tercera, Otello, el otro ya no aguanta más y se raja, y lo despide flojo, aliviado, cortesmente, como un pez asustado. Que risa.

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La poesía de mis sueños

Me despierto soñando que hacía un poema a la vez que lo recitaba, recupero el último verso y lo apunto. Me duermo y me vuelve a pasar lo mismo. Toda la mañana recitándome en sueños y apuntando. Esto, inconexo, es lo que recuperé:


El arte de parecerme a ti me seduce y me gusta

Escribo con letras de metal

Que si no te encuentro parezco un país sin mar

Me autolesiono con los pedacitos rotos de mis poemas,
y mi sangre se parece a ellos



***

Mi Bici

Mi Bici
Bicicleta anarco-fascista, estupendo aparato para pensar.
Dirección de correo: LVX@latinmail.com
LVX.anarcofascista@gmail.com