Cáspita!

¡Cáspita!

FERMENTUS VITAE

Este juego mío de andar diciendo que me creo muy listo y, al rato, decir que soy un cretino, es muy entretenido. Pero es un juego de estúpidos, lo reconozco. Joder!... a ver cuándo maduro.

El Complejo de Adán

Cuando uno quiere ser independiente trabaja mucho para tener mucho dinero. Pero cuando quiere ser realmente independiente, no hace nada. Porque el dinero crea dependencia.
Aunque yo no lo hago por este motivo, vivo sin tocar el dinero para nada. Salvo cuando tengo un capricho excepcional. Como el verano pasado que quise ir a Salamanca para seducir a Beatriz, y me dediqué a dibujar unas acuarelas. En cuatro días tenía 600 euros. Si no es para este tipo de cosas el dinero no lo acaparo, lo dejo para los demás. Pero mi verdadero ideal, que algunas veces practiqué, es trabajar a cambio de nada, es lo mejor. Trabajar por el mero hecho de hacer algo. Nada más. Y así dinamitar del trabajo esa secuencia: esfuerzo-sufrimiento-producto, que domina occidente.
Cristianos, judíos, socialistas y capitalistas –que para mí son la misma cosa, vienen de lo mismo y piensan exactamente igual– están afectados del Complejo de Adán, que supone creer en la fórmula: trabajo es igual a sudor y sudor es igual a producto, como la única manera de entenderlo, la única explicación del trabajo que alcanzan. Y que además, en cualquier caso, todos estos factores de la ecuación conllevan para ellos la misma dosis de sufrimiento.
La cosmogonía cristiana –que es la misma que rige para los ateos de izquierdas– en el primer libro de la biblia, después de toda la movida del paraíso donde moralmente se instaura la culpa, se condena al hombre a sufrir en este mundo, por mandato divino, sólo una cosa. Tendrá a partir de ahí que padecer para poder subsistir; tendrá que sudar para comer. Ganarás el pan con el sudor de tu frente. (A la mujer se la condena con el dolor del parto, y curiosamente es la única especie, la nuestra, que sufre cuando da a luz). Parece que la expulsión del Paraíso relata la entrada del hombre en el Neolítico, donde pasa de ser recolector a agricultor, de cazador a ganadero. Pasa, de recoger los frutos que la naturaleza le ofrece, a tener que esforzarse para arrancarselos. La revolución neolítica es una revolución del trabajo. Es su origen. Y el de la propiedad.
Esto ha calado tan hondo en la conciencia humana que el hombre no puede concebir el trabajo como un placer. Y mucho menos el plantearse no hacer nada, sólo lo justo para ser feliz. Tener una conducta pre-neolítica, connsiderar que el mundo aún puede ser un paraiso, esto, le parece un pecado. Una vez que al hombre, como a un niño, le han dado en la mano cuando la alargaba para cojer una fruta del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal, cualquier árbol y cualquier fruta los considera un tabú. Mientras no sufra para conseguirla, no disfrutará comiéndola. Tanto ha arraigado en él el sentido de culpa.
Marx, que era un judío integral, pensó: "El trabajo es una condena ¿cómo haremos para librarnos de él?. ¡Dividámoslo!. (Otro más que hizo un cálculo de improbabilidades). Así tocará a menos por cabeza". Con esta lógica se hace la revolución. Pero no cambió absolutamente nada el concepto frustrante del trabajo, el entenderlo como una pena. Siguió dentro del mismo paradigma culpa-condena que instauraron sus antepasados rabinos.
En mi época de anarco-autarquía desarrollé una teoría sobre el trabajo en la que se propone como hacer para despojarlo de toda la alienación que conlleva –de la que hablaba Marx en El Capital– que le daba mil vueltas al análisis marxista. Deshacía esa visión judía y cristiana del trabajo como condena, porque es la única manera seria de afrontar este problema, en lugar de darle tantas vueltas con la teoría revanchista de la lucha de clases. Ahora todo este rollo me da igual, que trabaje o no quien quiera y que sufra con ello quien saque del sufrimiento algún placer. Que Marx se meta en el bul su plusvalía, y los capitalistas el superávit. Yo sólo trabajaré para satisfacer mis esporádicos caprichitos, que son muy pocos, y como me creo más listo que la media, sólo tengo que trabajar cuatro días para ganar lo que otros en un mes. Y no es que me crea muy inteligente, me creo normal, sólo que la media está muy baja, hay demasiado idiota. Lo cual favorece mucho a la gente normalita como yo. Si soy un poco más listo que la mayoría es gracias a los demás, yo no tengo ninguna implicación en esto, no es gracias a mí, los demás tienen todo el mérito.

Si me pusiese a trabajar en serio os sorprenderíais de lo bien que lo hago. Y únicamente porque como no estoy afectado del Complejo de Adán, que hoy ya es un síndrome, no identifico trabajo con sudor y mucho menos sudor con producto, por lo que para mí trabajar es un placer y con un mínimo esfuerzo, sin llegar a sudar, consigo un gran resultado, y siempre contento. Y lo que más me gusta es hacerlo gratis. Ayudar a quien lo necesita sólo por el hecho de hacer algo, pero no para sentirme bien por ayudar a alguien, sino porque algo hay que hacer. Si todo el mundo actuase así se rompería el actual paradigma moral impuesto por los mercaderes, que han arruinado el templo.
Así me siento yo, en un templo en ruinas. En el que aún quedan fragmentos que intento descifrar, cuando todos los demás los pisotean, sin darse cuenta que son enigmas preciosos.

Sólo necesito dar un paseo en bici para forjar una filosofía, o fundar una religión, o argüir una gramática o, como ahora, descubrir un complejo psicológico, el Complejo de Adán, para que la sicología lo estudie y por fin resuelva por qué las personas necesitan sufrir mucho para disfrutar un poco, por qué todos son tan cristianos. ¡Evohé!




ÚLTIMAS NOTICIAS: Estoy acabando de hacer la última corrección a esto que he escrito cuando me llaman para un trabajo. Que casualidad. Durará sólo 5 días. Ganaré 500 euros.
Suficiente para satisfacer mi último capricho: un ordenador para poder seguir escribiendo. Ah, y ponerle los radios a mi bici, que tanto se lo merece. Y que yo tanto la quiero.

FÍSICA CICLISTA, INERCIA Y ELECTROCARDIOGRAMAS

He descubierto un método para subir pequeños desniveles en la bici sin hacer esfuerzo. Cuando te acercas al desnivel hay que ponerse de pie en los pedales y en el momento que se aborda la subida se deja caer uno sobre el sillín, flexionando las rodillas. Así es como si se bajase uno de la bicicleta, entonces pierde nuestro peso, avanza sola y sube sin esfuerzo. Nosotros, al caer vamos hacia abajo y el sillín a su vez sube, para reunirse a mitad del camino; mientras sucede esto es como si estuviésemos en caída libre en el vacío y por lo tanto no necesitamos empuje, gracias a la inercia seguimos la trayectoria de avance. Con esto, la bici, al perder nuestro peso gana, del empuje inicial, una inercia que se encarga de elevarla con más energía , ya que tiene menos masa.

Sólo dos inconvenientes: Puede que la energía que ahorremos sea igual a la que gastamos cuando nos ponemos de pie en la bici, pero, aún así, resulta más cómodo. También puede suceder que la bici, al perder nuestro peso, también pierda masa inercial, y no gane empuje.
De todas maneras yo he vuelto todo el camino poniendo a prueba mi teoría, que se me ocurrió cuando volvía en mi bicicleta a la ciudad desde el Hospital Universitario, donde acababan de hacerme un electrocardiograma, que pidiera el especialista.

Yo creo que los médicos han leído el blog. Y se habrán preguntado: ”Cómo es posible que tanto estupor, tanto ardor, tanto clamor, y tantas gaitas –como yo presumía llevar en mi corazón en los versos que escribí en la Cantiga de Amigoquepan en un solo órgano. No es posible, ni natural”. Y de ahí que se hayan preocupado y me mandasen hacer el electro.
Cuando le llevo los resultados al especialista los mira circunspecto, frunce la mirada, y deja pasar el tiempo. Parece que piensa: “...mmm. Estupor, puede. Pero tanto clamor, no veo. No figura”. Yo le pregunto si está todo bien. Él me responde con un escueto: “”. Pero yo no sé si ha querido decir: ”No mentías, tienes todo eso” o “Teníamos razón nosotros. Esta vacío...

PIENSA MAL DE MÍ, MI AMOR, TE SIENTA TAN BIEN !

No me gusta la gente que me idealiza, me hacen sentir incómodo y al final siempre te acaban echando en cara no ser lo que tú, realmente, nunca has sido. Cuando me idealizan siempre ponen un listón tan desajustado... y se dejan tantas cosas fuera... Cuando hacen esto siempre me da la impresión, cuando me miran, que están enfocando la vista algo por detrás de mí, que parece que miran a alguien que está a mi espalda. Siempre tengo la tentación de girarme para ver quien está ahí detrás. No lo hago porque sé de antemano que no hay nadie. Estas personas viven en un mundo de transparencias mal enfocadas.
Hace poco me han dicho: “...eso que hiciste te hace parecer algo cretino, algo que no creo se corresponda con la realidad”. ¿Cómo es posible que no se diese cuenta antes de lo cretino que soy? Me pone en un compromiso; el de tener que aclarar mi grado de cretinismo, y lo poco que sé disimularlo. Lo que me deja perplejo es lo que ha tardado en percatarse, con lo evidente que resulta. ¿Y por qué dice que es algo que no corresponde con la realidad?, ¿tanto me había idealizado?, yo creo que es la realidad la que no se lleva bien con mi nivel de estupidez.
Prefiero a la gente que piensa algo malo de mí, me siento infinitamente más cómodo. Cuando alguien piensa mal de mí me encuentro a mis anchas, porque además de no deberle nada, me demuestra ser bastante torpe, y, no sé por que, ¡que bien me desenvuelvo yo entre los idiotas...! Además, me ofrecen una visión de mí muy entretenida. Verme por sus ojos perturbados es un ejercicio muy saludable. A veces, lo confieso, he promovido yo esas imágenes de mí, con el único fin de ver que pasa, de armar una imagen ficticia y desfigurada que me muestre desde un ángulo nuevo, y ver que cara ponen. Tanto los que me idealizan como los que piensan mal sobre mí pertenecen todos al mismo club: al de los que juzgan. Y juzgar, además de ser un ejercicio para porteras, conlleva tanto esfuerzo para tan poco resultado, cansa tanto, que se lo dejo todo para mis vecinas, ...a ver, si de paso, adelgazan. Vivan mis vecinas! Son las únicas que se preocupan por mí día y noche. Como yo de sus hijas. Ahora que lo pienso, ¿no me habré idealizado yo mismo y me crea un tipo muy gracioso?

VIBRANTES ROZAGANTES SICALÍPTICAS ADOLESCENTES, Y EL SOL NACIENTE.

Hoy tuve un sueño sicalíptico con una pubescente. Que bonitas palabras sicalíptico y, cuanto más, pubescente. Cuando le cuento esto a Kaki, en lugar de preguntarme que pasaba en el sueño con la pubescente, me pregunta por el origen de sicalíptico, si vendría del griego, se preguntaba; que amigos más raros tengo. Le digo que no es una palabra antigua, que, según recordaba haber leído en un libro muy divertido sobre la etimología de algunas palabras, de Néstor Luján, es una palabra que nace en los años 30 más o menos, pero que esto no impide que tenga alguna raíz griega. Entonces él recuerda otro libro, Cuentos sicalípticos, que le parece que es de 1920. Con tanto rollo se quedó sin saber lo que pasaba en mi sueño, con todos sus lúbricos detalles.



Cuando le conté a Beatriz –mi primera novia y la que pudo haber sido la última al encontrarnos despues de más de 20 años– mi meticulosa afición por las japonesas, le pareció bien. Pero cuando, una vez que lo dejamos, le hice notar mi inclinación por las adolescentes, ya no le pareció tan bien. A esas alturas cualquier cosa que yo dijese le parecía mal. (Creo que se veía capacitada para competir con una japonesa pero no con una adolescente). Me dijo que a mí me gustaban porque me resulta más fácil el impresionarlas, sólo porque aún son ignorantes, y nunca cuestionarían mi inteligencia. Entonces le dije, en un típico arranque de megalomanía: Mi inteligencia es incuestionable, ni por una de 16 ni por dos de 40. Incuestionable y a la vez indemostrable. Es un constructo de mi imaginación. Y mi imaginación, de mis ganas de quererte (por eso, cuanto más te quiero, más listo soy). Mi inteligencia es como el mismo universo: es finita, pero no tiene límites. Y mi tristeza, como la radiación de fondo: tenue, constante y denota una gran explosión. No seas tú la que ponga en duda esta cosmología.

Y tampoco pienses que busco impresionarlas –soy demasiado burro para impresionar a nadie– al contrario. Estoy yo, mirándolas, flipado en el dulce estupor de estar impresionado. Respecto a lo que saben a esa edad, ya te dije que creo que cuando la gente crece se vuelve más tonta. Y, si en lugar de ignorancia, leemos inocencia, ya tenemos todo lo mejor que se puede esperar de lo voluptuoso. Lo imprescindible para disfrutar de las delicadas delicias; juzgar poco, y posar rozagantes en el placer-vergüenza de ser miradas.

Sólo hay una cosa mejor que una colegiala o que una japonesa, y es: una colegiala japonesa. Además, hablando de sexualidad, me parece mucho más natural admirar la belleza en el justo momento de su eclosión, que meterse rollos de plástico por el bul, por muy vibrantes que se nos presenten, que es lo que ella quería hacer conmigo.



Al final ella se quedó sin poder practicar su entretenimiento y yo tan solo como siempre. Puede que yo no asimilase que la niña de 15 años, la bella Belatriz, que no se dejaba hacer casi nada, que es lo que a mí me gustaba, con el tiempo se hubiese convertido en la falófaga Felatriz, así, de golpe. Me desperté en Salamanca con la brusca mutación de prometedoras Belatrices en imprevistas cicatrices. Y de vuelta a La Coruñita.

Allí todo se zanjó con tres días de borrachera y tres sucesivas caídas de mi bici, con sus tres correspondientes brechas en la ceja derecha, una tras otra, superpuestas, que concluyeron en tres inevitables cicatrices. Bueno, cuatro, si incluimos la otra, la que no se ve...
Y el Sol naciente.
***

CANTIGA DE AMIGO

En fin, para que no parezca –por lo que escribí en El Gallego como metalenguaje y lo que le digo a Manuel– que detesto el gallego, no es así, pongo aquí una cantiga de amigo que escribí en gallego y que pensaba editar más adelante. Tiene un fallo, a un verso le sobra una sílaba, pero si se traduce al español, gracias a una sinalefa que en gallego no se puede hacer, está perfectamente medido.

Es un diálogo entre una dama y un caballero, un ancestral diálogo. Ella pregunta en el primer verso: qué muestra, qué esconde, qué recita el caballero, y ella misma contesta de manera retórica, en el segundo; y así sucesivamente. Él, en el primer verso de su respuesta, le da la razón, confirma lo que ella ha dicho sobre él y lo identifica con sus pasiones, con su corazón, en el segundo; en una clásica repetición de un mismo verso a modo de estribillo, habitual en las cantigas de amigo. Finalmente, en los cuatro últimos versos él hace un resumen de todo lo anterior, los tres primeros corresponden a las tres pregunta-respuesta respectivamente, como una conclusión última, una respuesta final en la que le cuenta todo lo que ha visto. En el último le dice, que, pese a todo lo que ha visto, no ha visto su corazón, incitándola, tal vez, a que lo muestre, a que comience los versos de otro poema.


-Qué me amosas cabaleiro perdido
qué levas nas mans senon teu estupor
-Dis ben miña nena de bico querido
levo o meu corazón!


-Qué agachas na tua sonrrisa esquiva
qué levas nos beizos senon teu ardor
-Razón tes miña moza, bela amiga
levo o meu corazón!


-Qué recita ao aire o canto na noite
qué é o canto senon teu clamor
-O meu verso como un neno de leite
e o canto o meu corazón!



Vin prodixios ao ceo aberto
Vin lume nos beizos apagar a razón
Vin a fita atada no aire ao verso
mais non vin o teu corazón!

ESCRIBIR

Cuando lo único que te hace feliz es escribir –es lo que me pasa– y no puedes ni sabes hacerlo –es lo que me sucede a mí– todo lo demás te trae sin cuidado. Todo me da igual. Por eso me veréis hacer todas las estupideces que hago. Como pasar del brazo con quien no debo pasar, hacer todo al revés, comprar la felicidad en bolsitas...

GALAECIA

Me llamó Brais do Castro –el escritor antes conocido como Manuel– para preguntarme si había hecho el dibujo de Castelao que me encargó para un libro que va a publicar. De paso me dio su opinión sobre el blog. La verdad es que sólo se centró en El gallego como metalenguaje. Me hizo notar que era políticamente incorrecto, y que no estaba de acuerdo con lo que yo decía allí, que parecía un chiste de esos de andaluces, catalanes... lleno de tópicos. Yo le dije: "Muy buena definición, El gallego como metalenguaje es un chiste de gallegos, estoy de acuerdo. Pero –aunque no sé si has captado el tono cómico que sutilmente pasa por debajo y, es cierto, aunque algo también exagero– estoy dispuesto a defender todo lo que afirmo ahí, delante de cualquiera". Me contesta: "No lo dudo, pero siempre puedes cambiar de opinión, con el tiempo lo harás". Le digo yo: "Cuando madure, por ahora en lugar de madurar sólo he fermentado".
Lo curioso es que me hablaba en gallego, cuando nunca, desde que lo conozco, me habló en este idioma. ¿He conseguido con lo que escribí que Manuel me hable en gallego? Si es así no se puede decir que El gallego como metalenguaje valla en contra del idioma gallego, muy al contrario, lo fomenta. Después me llega un mensaje suyo:

"Castelao, que tamén era galego, dicía: "Hoxe temos fé no noso pobo e moi logo o noso pobo terá fé en nós". Difícil de entender, sobre todo naquela época, onde 'ese pobo' estaba aínda máis agochado na súa humildade, ou falsa humildade ou humildade de supervicencia, ca hoxe. Polo tanto, non é que o galego sexa dunha ou doutra maneira: o galego é tal e como o marcou a súa historia, por certo moi dura e chea de humillacións (Igrexa, por unha parte, e Estado/s colonizador/es, por outra)"

Yo le contesto:
"Precisamente –lo decía en el texto– es presumible que han sido las circunstancias por las que ha pasado el gallego, y por su paisaje, por lo que es así. De tanto que lo han puteado se ha vuelto un ser desconfiado. Eso lo explica, pero no lo justifica. Tampoco hay que olvidar que los curas, los caciques, sus gobernantes, hasta Franco -opresores seculares de los gallegos- también eran gallegos. Te pudo parecer que yo estoy en contra de Galicia, pero no es así, todo lo contrario, la aprecio tanto que me gustaría que, de golpe, desapareciesen de ella todos los gallegos, así sería infinitamente perfecta. Hace mucho tiempo que escribí esto:


He amado a Galicia
hasta comer tierra,
bufones nacionalistas.

Ahora amo
el unánime territorio
de mis pisadas".




(Aquí se pueden leer en orden el resto de entradas sobre este tema que fueron publicadas, y que he quitado de la página principal, porque al no leerse cronologicamente se hacía difícil su comprensión.)

SACRALIDAD

Teresa, cuando te hablaba de los cristianos, de lo perjudiciales que han resultado, en ningún momento estaba hablando mal de la religión. Muy al contrario; es un exceso de religiosidad el que me lleva a criticarlos, porque creo que en el fondo son unos impíos, puede que hasta no crean en Dios. (Si no por qué tanto rollo con la muerte).
Yo tengo un profundo sentido de lo sagrado, en ningún caso mi crítica viene desde el ateismo. Fueron los cristianos los que quisieron hacernos ver al paganismo como un desenfreno al margen de lo religioso. Pero es todo lo contrario, el politeísmo es una religión inmanente, contrapuesta al cristianismo trascendente que ubica lo sagrado en un campo tan lejano de nosotros que es de otro mundo. La religión antigua encuentra lo sagrado tan próximo al hombre que el mismo mundo y todo lo que lo puebla participa de esta sacralidad, se manifiesta en todo, habita cada cosa que nos rodea.

Carta a Gloria

A veces me vienen a la mente imágenes paradójicas o, simplemente, cómicas. En una de las últimas aparecía yo vestido de futbolista con las botas de tacos y las medias bien subidas. Si algún día vistiese así mi carácter cambiaría radicalmente, no sé en que sentido. Otra imagen que me ha venido últimamente fue verte casada y con hijos y yo que iba a visitarte. Extrañamente me recibías en tu habitación de ahora, y tus hijos, que eran dos, iban y venían desde la cocina. Tú, no sé por que, los tratabas con cierta ironía. A ellos les parecías altísima, con toda la razón del mundo. Para la merienda les dabas a elegir para beber entre Coca-Cola y Ulifress, y reías ligeramente al ver que se paraban a pensar. Me imaginé a tu marido de tres formas diferentes. Uno tenía celos de mí, otro me trataba exageradamente bien, con excesiva amabilidad y el tercero era médico. Este último me inspiraba un gran respeto y casi me daba miedo hablarle. Entonces un dolor en el costado me obligaba a doblarme repentinamente. Esto hacía que tu marido absurdamente me tomase la tensión pese a que yo me resistía, ya en el suelo.
Tú y yo sabemos que todo esto es imposible, me refiero a que te cases y tengas hijos. Nos parece tan imposible como impenetrable el futuro que te espera, el que nos espera a los dos en este sentido.
Dos circunstancias de esta fantasía me llaman la atención sobre las otras. La primera es la ironía con que tratabas a tus hijos. ¿Cómo se trata con ironía a un hijo?, ¿en qué esto se hacia evidente? o ¿qué sentido podía tener? Tal vez sea que yo realmente no pueda imaginarte con hijos y mi escepticismo lo traduzco en tu ironía. La segunda es por qué yo soy el foco alrededor del que giran las descripciones de tus maridos. Ellos o tienen celos de mí o son extremadamente amables conmigo o, si son médicos (algo que no tiene nada que ver conmigo) yo me convierto en su paciente. Todo esto sólo puede darnos a entender una cosa, a la que yo ya estoy habituado: el placer que siento en ser el centro de atención en algunas situaciones. Por otro lado la fantasía era mía y no es extraño que yo sea, aun escondidamente, el protagonista.
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Ulifress: bebida barata de cola.

Stair Walker

Prometo entrenar sin desfallecer hasta conseguir bajar las escaleras como este señor. Incluida la pose meditativa. Mantendré informados de mis avances.



--- 11 de mayo. Lugar: Escalera de la biblioteca del Rosalía. 7 de la tarde (aprox.)
Primer intento. Bien, nadie me mira. Allá voy. Plaf. Fatalidad. Tropiezo ridículo. Las botas son un obstáculo con sus tacones. Me lo temía. Si alguien me viese pensaría: ese es idiota, parece que ha puesto todo de su parte para tropezar. Por suerte creo que nadie me ha visto. Conclusión: usar calzado adecuado. Ánimo, no desfallezcas a la primera.
--- 13 de mayo. En las mismas escaleras de la biblioteca. Antes del mediodía (aprox.)
Realmente no lo intenté, aún llevaba las botas. Sólo hice amaguitos disimulados. Nada importante, pero estoy en el camino.
--- 22 de mayo.
Queda el entrenamiento
por ahora cancelado
hasta el mismo momento
que encuentre un calzado,
para el deslizamiento,
mucho más apropiado.

BERBERECHOS DAY

Hoy me vi asolado por los berberechos. Para empezar soñé que horadaba un hueco en la playa y recogía apenas dos puñados. Como había más hoyos en la playa que hicieran mariscadores furtivos me achacaban a mí la autoría de todos ellos, acusándome de violar la veda. Yo argumentaba que dos puñados de berberechos no servían ni para especular con ellos ni para mi consumo e improvisando, decía que los quería para repoblar una playa donde la especie se había extinguido. Este argumento no sé si lo exponía o solamente lo pensaba.
Por la tarde, viajando en un camión, escuché por la radio que a una señora le cobraron 3500 pesetas por dos latas de berberechos. La señora protestó y le dijeron: “es que son de las rías gallegas” ella contestó: “menos mal que no son de Almería”. Pensé entonces si los berberechos serían autóctonos de Galicia. Si, tal vez, no se dan en otra parte de Espanha o de Europa. Como la vieira que, en la edad media, era testimonio de haber estado en Galicia. ¿El berberecho sería entonces un especimen Atlántico, un especimen gallego?. Pero parece que esto no es así ya que mi tercer contacto con el berberecho se dio en una librería donde en un libro leí que berberecho era una palabra gallega de origen griego junto con, tal vez, alala, colo*...
Entonces me imaginé en las costas de Creta pescando melbas y recogiendo berberechos.
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*Yo pensaba que colo era de origen celta, teniendo en cuenta que es una palabra que desconocen el resto de los españoles. Por otro lado ¿qué piden los niños godos a sus madres: regazo, regazo?. No es natural.

DIOS AMOR SEXO

Una temporada me dio por hacer una serie de entrevistas para editar un pequeño ducumental en el que preguntaría a la gente sobre su idea de Dios, del Amor y del Sexo. Reuní 72 entrevistas. Aquí dos de ellas:

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CUIDADOS CON EL PERRO

Teresa me mandó un mensaje:

Hola Luis qué tal?
Hoy me llegó un correo en el que ofrecían perritos, una cooker tuvo 11 hijitos y no saben como colocarlos, si sabes de alguien al que le puedan interesar..., incluso si tú te animas yo te ayudaría a cuidarlo, me molan los perros pero con la vida que llevo no puedo tener uno bien atendido así que si te animas, yo sería como la madrina humana, jeje.


Yo le contesté:

Primero debería aprender a cuidarme yo mismo. Y después tendría que proponerme la posibilidad de tener una planta para comprobar si puedo manejarme con un pez para habituarme a mantener a una tortuga para aprender a criar un periquito para saber tratar a un hámster para desenvolverme cuidando a un gato para pensar si podría enfrentarme a todo lo que supone tener un perro.
En el ínterin los jóvenes cachorros cooker se habrán convertido en viejos cacharros de cocina.
(El único ser vivo que soportó mis cuidados, con el que pude convivir varios años, fue una hormiga, mi animal preferido).




Por lo tanto: Alguien quiere un perro?. U once.

DE LA MÁQUINA DE LA NIÑA

DE LA MAQUINA DE LA NIÑA. Cuando estaba en cama sólo podía pensar en ti, y a veces, para distraerme, en unas formas algo complicadas que quise llamar "Esbozo para una máquina del amor y de la destrucción, hecha con madera del palo de escribir en el cielo y de la destrucción" y que anotaría con el comentario "esta máquina no está hecha con la absoluta perfección que a luis caracteriza pero en su cabeza habita el irresoluble mecanismo de su antídoto". Estas imágenes se iban sofisticando en formas y resortes hasta hacerse felizmente irrealizables, y así entrar en las fantásticas urdimbres de los más graves artistas, los que no tienen obra. Luego creí que esta máquina bien podría ponerse al lado de aquellas otras totalmente inmóviles, aparentemente quietas, pero de una voracidad precipitada. Aquellas que pude llamar "mis máquinas de cinética estática" subrayando bien esta calificación para resaltar su verdadera función de perpetuum mobile poético, de frenético generador de poesía. Y después pensé que esto se acabaría convirtiendo en un verdadero arte virtual, de mí para mí, con el título y la típica estética "luis versus simismo". YO EN TU CONA

Mi Bici

Mi Bici
Bicicleta anarco-fascista, estupendo aparato para pensar.
Dirección de correo: LVX@latinmail.com
LVX.anarcofascista@gmail.com